El sector empresarial y las instituciones académicas coincidieron que las especializaciones son el estudio de mayor utilidad profesional por las
herramientas prácticas que ofrece.
Durante el 2005, a través de Colciencias, el Gobierno destinará aproximadamente cinco mil millones de pesos a la formación de colombianos que decidan realizar doctorados en el exterior.
Sin embargo, los interesados en aplicar a la convocatoria deben contar con la ayuda económica de la compañía donde laboran para costear algunos gastos académicos, de viaje y manutención.
¿Apoyan realmente las empresas este tipo de estudios? ¿Qué posgrado prefieren las organizaciones en la capacitación de su recurso humano?
Para conocer la percepción de la gente sobre el tema, elempleo.com realizó una consulta vía Internet entre el 11 y el 17 de julio. Un 42 por ciento de los usuarios consideró que el estudio más valorado por las compañías en Colombia son las especializaciones.
Sin embargo, el 31 por ciento señaló que ningún programa de educación continua o formal es realmente estimado por las organizaciones. Las maestrías ocuparon el tercer lugar con un 15 por ciento, mientras que los doctorados registraron siete puntos y los diplomados quedaron como el estudio menos apreciado con un cinco por ciento. En total se recibieron 1.015 votos.
En este sentido, María Amalia Vega, profesional en Desarrollo Organizacional de Movistar, opinó que en general los posgrados brindan mayores herramientas para desenvolverse en el día a día laboral y le permiten al empleado tener una visión más amplia al momento de enfrentar los problemas.
Para María Esperanza Luna, coordinadora de Selección y Desarrollo en Credibanco Visa, este tipo programas académicos forman a una persona en temas específicos, porque "si un trabajador maneja unos conceptos determinados es más apetecible para la organización al contar con competencias y desarrollar habilidades que la empresa puede aprovechar en respuesta a las exigencias del mercado".
No obstante, esta experta aclaró que en materia laboral resultan más útiles los posgrados que no están enfocados totalmente a la investigación.
"En niveles de dirección, jefatura o coordinación son mejores las especializaciones. Tanto maestrías como doctorados están dirigidos a posiciones organizacionales muy altas por los costos y el tiempo que requieren", explicó.
Elija, según sus intereses
A grandes rasgos, la principal ventaja de las especializaciones es la aplicación directa de los conocimientos adquiridos a la realidad laboral.
En la mayoría de los casos "doctorados y maestrías son extensos y realmente no dan las herramientas que una persona necesita en la práctica, porque son demasiado académicos y no generan una visión real de lo que pasa en el mundo empresarial", aseguró Ana María Rubio, gerente de Desarrollo Humano en Carulla Vivero.
De otro lado, Adriana Dorado, profesional de Recursos Humanos en el Banco Santander, consideró que a corto plazo una especialización es la aplicación académica más útil debido a la duración, la aplicación práctica y el manejo de temas puntuales o actuales.
Sin embargo, reconoció que cualquier posgrado "aporta conocimientos y experiencias tanto a los cargos como a las compañías".
Según Lina Grillo, especialista en Selección y Contratación de Citibank, centrar la formación académica en un área específica puede ampliar las posibilidades laborales o mejorar el perfil profesional, porque hoy en día algunas personas no se conforman con la carrera y le apuntan a los posgrados como una estrategia básica para su desarrollo.
"Para ciertos cargos y niveles específicos de la organización es fundamental contar con este tipo de estudios. Tener una especialidad ayuda a que los empleados se enfoquen más y se desempeñen mejor en el trabajo, porque adquieren conocimientos más certeros y ajustados al contexto de una empresa", comentó.
Apoyo financiero
En ocasiones, la responsabilidad de capacitarse es compartida por las organizaciones. Auxilios económicos y flexibilidad en los horarios son claves para que un empleado asuma el reto de iniciar un posgrado.
No obstante, el respaldo empresarial suele estar supeditado a la aplicación directa del estudio en las funciones del empleado o a la permanencia en la compañía, durante un tiempo determinado, una vez se finaliza el programa.
Para Ana María Rubio, de Carulla Vivero, siempre y cuando la formación académica aporte al cargo y a la empresa se podrá auxiliar al trabajador.
"El posgrado se apoya si es útil para la organización y está alineado con el desarrollo del negocio", explicó.
En promedio, según personas de las compañías entrevistadas por guiaacademica.com, se financia entre el 30 y el 50 por ciento del costo total de un programa formal y, en algunos casos, se otorgan becas completas a los empleados para que se capaciten y mejoren su desempeño.
Con respecto a la educación continuada (diplomados, cursos y seminarios, entre otros), la financiación puede alcanzar el 100 por ciento.
"Una vez el trabajador toma la decisión de capacitarse presenta la propuesta ante su jefe inmediato, quien valida cómo el programa contribuirá al área respectiva y, con base en esta información, se hace una sugerencia del apoyo que se puede brindar", señaló María Esperanza Luna de Credibanco Visa.
Visión universitaria
La opinión de las instituciones académicas coincide con la perspectiva empresarial en que las especializaciones son el nivel de posgrado más ajustado a los actuales esquemas laborales.
Para Carlos Díaz, director de la especialización en Mercadeo del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa), en términos generales la practicidad que brinda este tipo de programas hace que los ejecutivos de una empresa tengan herramientas para aplicar de manera inmediata.
Bajo esta misma línea, Salomón Frost, director de Posgrados de la Universidad de La Sabana, consideró que Colombia se ha enfocado en el campo de las especializaciones y una muestra es que estos programas representan el mayor número de posgrados ofrecidos en el país.
A manera de ejemplo también aclaró que un doctorado implica dedicación de tiempo completo y, en determinados casos, impide al profesional alternar trabajo y estudio.
En cuanto a la educación no formal, Díaz Cortés del Cesa consideró que aunque se valora más la importancia de una especialización, por filosofía hay compañías que son más dadas a colaborar con programas de corto tiempo en los cuales encaja muy bien el tema de los diplomados.
Tenga en cuenta que inicialmente la elección de un posgrado parte de una decisión personal, pero también es conveniente evaluar la aplicación de ese estudio en el campo laboral.
Además, para darle mayor proyección al programa que elija, es recomendable considerar las perspectivas profesionales a mediano y largo plazo.
Redacción guiaacademica.com