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LUN 24 OCT 2005
Recibir formación especializada permite perfeccionar actividades que generalmente son consideradas pasatiempos. Entrevista a funcionarios del Politécnico Grancolombiano sobre el tema.

Actualizarse constantemente para no perder vigencia laboral y profesional se ha convertido en una necesidad. En este sentido, la mayoría de instituciones de educación superior ofrece programas de capacitación para satisfacer intereses académicos tanto corporativos como particulares.

De esta manera, las personas que quieren perfeccionar sus conocimientos pueden acceder a opciones formales (especializaciones, maestrías y doctorados) o no formales (cursos, seminarios, talleres y diplomados, entre otros).

Por ejemplo, el Politécnico Grancolombiano cuenta con tres líneas de educación continuada: programas a la medida para las empresas, capacitación profesional dirigida a renovar o perfeccionar habilidades específicas y, la más reciente, formación personal.

En este último caso, tanto empleados con carreras definidas como gente que desea aprovechar su tiempo libre exploran caminos alternativos para complementar o enriquecer su perfil y así sacar el mejor provecho a vocaciones deportivas, artísticas o culturales.

En estas circunstancias capacitarse en un pasatiempo puede darle otro rumbo a su profesión o convertirse en una salida a la rutina laboral.

Actualmente, el Politécnico ofrece diplomados de formación personal en cine y televisión, historia del arte, fotografía y artes culinarias, entre otros. Para Alejandro Manrique, director de Programas Abiertos de la institución, esta clase de educación incrementa el desempeño profesional e individual y, a la vez, es una forma dinámica de alternar la carrera con una actividad diferente.

"Una formación integral busca que la gente no se dedique solo a las labores de oficina sino que crezca como persona y logre mejorar su calidad de vida. De esta manera, los hobbies se convierten en una parte importante y relevante de la educación", comentó.

De gusto a profesión
Hacer de una vocación personal la carrera laboral es una decisión que algunas personas toman en determinadas etapas. Sin embargo, la falta de opciones de capacitación en áreas muy específicas como la gastronomía hace que la gente salga del país en busca de formación especializada.

Bajo esta perspectiva, y con el fin de ofrecer en el 2007 un pregrado universitario en cocina, el Politécnico Grancolombiano inició los trámites de creación y aprobación del programa.

"En Colombia existen cursos que no cuentan con la rigurosidad académica de una institución universitaria. De hecho, el país no tiene avalada la carrera profesional de cocinero", comentó Marco Vidales, director de diplomados en el Centro de Artes Culinarias del Politécnico.

Según este experto, la profesionalización de la culinaria pretende brindar una formación humanística e integral.

"Es necesario que el cocinero adquiera una visión completa y, por eso, debe contar con conocimientos en áreas como antropología, administración, ciencias básicas, zootecnia, agronomía y medicina. Además es importante que hable francés, el idioma de la cocina, e inglés por su importancia comercial", anotó.

Para abonar el terreno, y con el propósito de incentivar el gusto por la gastronomía, el Politécnico Grancolombiano abrió un diplomado en artes culinarias que está dirigido a personas interesadas en aprender, por gusto o vocación, técnicas especializadas al respecto.

De acuerdo con Martha Elena Ghitis, directora Académica del programa, la idea es que este curso especializado de 120 horas se convierta en un semillero para los jóvenes que quieren ser cocineros profesionales porque en el futuro quienes entren a la carrera podrán homologar ciertos créditos del diplomado.

Actualmente, la iniciativa cuenta con 16 estudiantes, entre ingenieros, médicos, administradores, abogados y amas de casa, incluye clases tres días a la semana de seis a diez de la noche y ofrece tres niveles de profundidad: básico, intermedio y avanzado.

Aplicabilidad laboral
Además de ser una actividad profesional, la gastronomía puede convertirse en una estrategia para bajar o controlar los niveles de tensión. De acuerdo con Martha Elena Ghitis del Politécnico Grancolombiano, algunas multinacionales costean cursos de culinaria para su personal directivo con el fin de reducir el estrés laboral y sacarlos de la rutina de la oficina.

En opinión de Marco Vidales, director del diplomado que ofrece sobre el tema esta universidad, la cocina también sirve como herramienta para desarrollar efectivamente acciones que incrementen el desempeño de los empleados, porque reúne a varias personas en torno a una misma actividad.

"Por ejemplo es posible realizar talleres de trabajo en equipo, liderazgo o toma de decisiones para una empresa", aseguró.

Asimismo, Vidales comentó que preparar personalmente una cena exclusiva para los clientes siempre será bien recibido. Aparte de estas ventajas, el personal del Politécnico coincidió que interesarse por la culinaria mejora la salud al promover hábitos sanos.

Redacción guiaacademica.com

 
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