Para el rector del Politécnico Grancolombiano, Pablo Michelsen, es necesario reforzar la educación para el trabajo para responder a las necesidades del país.
Alguna vez ha sumado cuántas veces escucha la palabra doctor en un día, en Colombia, ese número puede ser bastante alto.
Sin embargo, no es precisamente por la excelente preparación de una gran cantidad de profesionales.
Como lo aseguró el Rector del Politécnico Grancolombiano, en el país todo el mundo pretende ser doctor sin tener un doctorado.
Obviamente, la excepción son las personas dedicadas a la medicina.
Esta costumbre de titular a cualquiera sin merecerlo, aparentemente intrascendente, oculta una realidad hasta cierto punto preocupante.
"La capacidad de la educación superior colombiana es, ante todo, la formación para el trabajo, pero aún ahí tenemos graves problemas de orientación porque se perdió el enfoque práctico", explicó Michelsen.
¿Un sistema educativo cojo?
Para el Rector del Politécnico, el descuido y la mala fama de la capacitación tanto técnica como tecnológica radican en el espíritu de 'doctoritis' tan extendido en el país.
En este sentido aseguró el impacto de la universidad en el sector real de la economía es limitado y se refleja en la dificultad para generar investigaciones aplicadas e incubar empresas.
Según Michelsen, la educación superior debe ser una pirámide con bases muy sólidas en programas no formales, técnicos y tecnológicos como sustento de las carreras profesionales y los posgrados.
Formación laboral
En repetidas ocasiones se ha criticado la separación entre las universidades y el sector empresarial.
Sin embargo, un convenio del Politécnico Grancolombiano con la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) demuestra que la cooperación sí funciona.
La iniciativa fue creada porque el gremio productivo necesitaba formación práctica y específica en ciertas disciplinas.
A través de seis programas no formales de un año, 580 estudiantes se capacitan para responder a las necesidades del sector que más empleos genera en Bogotá: el comercial.
"Se han hecho con base en los community colleges de Estados Unidos que son instituciones de educación superior, verdaderamente tecnológicas, con programas prácticos", recalcó Michelsen.
Los objetivo del proyecto son:
- Facilitar la ubicación laboral de los egresados
- Permitir que aquellos con verdadera vocación pasen a la universidad.
Redacción guiaacademica.com