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LUN 14 DIC 2009
La educación virtual y a distancia es una modalidad que le permite a las zonas más apartadas del país acercar a sus comunidades. Conozca una experiencia exitosa en la Guajira.
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Como es costumbre cada viernes, un grupo de tutores de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad), sede Guajira, se desplazan desde la ciudad de Riohacha hasta Nazareth, corregimiento ubicado en la Serranía del Macuira, en uno de los puntos más apartados de este departamento y del país.

Desde muy temprano en la mañana, los profesores se dirigen hasta el municipio de Uribia, capital cultural de la comunidad Wayuu, allí se aprovisionan de agua, gasolina y alimentos, antes de abordar el vehículo asignado por la Alcaldía, el cual los llevará en un viaje de más de ocho horas por medio del desierto y bajo un sol abrasador hasta Nazareth, sitio donde alrededor de cien indígenas pertenecientes a ésta etnia, esperan sus tutorías semanalmente.

Cada uno de estos estudiantes hace parte de los diferentes programas en pregrado que ofrece la Unad y que les ha permitido no sólo a los integrantes de esta comunidad, sino en general a jóvenes y adultos del Departamento mejorar su calidad de vida y generar proyectos productivos para la región. 

"Este proceso ha sido significativo, en especial para la Alta Guajira donde se encuentran las zonas más apartadas y a las cuales la universidad ha podido llegar. No se trata solo de ofrecerles a los estudiantes una formación universitaria, también hacemos un proceso de alfabetización con los indígenas para que se nivelen académicamente y puedan recibir también, una educación profesional", agrega John Pinzón, coordinador Académico de la Unad.

Este es uno de los puntos más importantes dentro del ciclo de aprendizaje, ya que como consecuencia de las condiciones geográficas y de lo apartado de algunas zonas, muchas personas pertenecientes a esta comunidad nunca han tenido la posibilidad de acceder a un salón de clases.

Precisamente el problema de las vías de comunicación para movilizar tanto a profesores como a estudiantes es uno de los pocos inconvenientes que presenta el programa en la actualidad.

Según Alicia Dorado Gonzáles, coordinadora de la Unad en el corregimiento de Nazareth y perteneciente a la comunidad indígena de este sector, afirma que el aspecto geográfico es un factor que en ocasiones incide en la deserción de los alumnos que encuentran en el desplazamiento una barrera para continuar con sus estudios, aunque aclara que varios de ellos han visto en la educación una forma de mejorar sus vidas y la de sus familias.

Justamente ella es un ejemplo de esto; como líder Wayuu adelantó todo su ciclo académico por medio de educación a distancia, graduándose en pregrado de la Licenciatura en Básica Primaria de la Universidad Javeriana, para luego especializarse en Educación Religiosa de la misma institución y finalizar con una maestría en Lingüística y Enseñanza del Lenguaje de la Universidad de Zulia en Venezuela. 

"Cuando yo hice mi carrera la situación era mucho más compleja que en la actualidad, el transporte escaseaban aún más, los medios de comunicación como el teléfono o Internet no llegaban a nuestro corregimiento, lo que dificultaba esta modalidad de aprendizaje", complementa Alicia. 

Este ha sido uno de los aspectos que ha posibilitado el éxito del programa explica Pinzón de la Unad, ya que los estudiantes en Nazareth se han apropiado de las herramientas tecnológicas para su educación y han aprovechado programas como Skype, Messenger y demás para contactarse con los profesores y complementar su formación adecuadamente.

La formación a distancia ha hecho presencia desde hace más de 15 años en la región, pero solo hasta hace un poco más de cinco años ha logrado un posicionamiento fuerte entre los pobladores de los 10 municipios hasta los que la Institución llega.

"Esto se ha logrado gracias al acercamiento que hemos hecho con la población Wayuu, ya que en un principio los indígenas eran muy reservados y tenían miedo de recibir algún tipo de cobro por la educación que les estábamos ofreciendo", explica el coordinador académico de la Unad.

Afortunadamente personas como Alicia se han encargado de reproducir efectivamente el mensaje entre su comunidad, lo que ha ocasionado que semestralmente la universidad tenga a un promedio de 3 mil 500 estudiantes inscritos, casi en su totalidad patrocinados por la Gobernación de la Guajira, órgano que se encarga de pagar las matriculas.

Esta experiencia exitosa es una muestra de cómo la utilización de las nuevas tecnologías y el desarrollo de metodologías alternativas de aprendizaje benefician a alumnos que están limitados por su ubicación geográfica, la disponibilidad y otras condiciones particulares.

Con este tipo de procesos se fortalece el desarrollo de una región tan rica en diversidad y cultura, pero a la vez tan alejada y desconocida por las personas que habitan en el interior del país.

Andrés Quintero Palomino

 
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