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VIE 07 JUL 2017
A ciencia cierta nadie sabe los criterios bajo los cuales se dan.
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 Es usual escuchar que cierta universidad le otorgó a alguien un título honoris causa. Sin embargo, mucha gente no sabe qué son, por qué se entregan y cuál es su utilidad de manera práctica.

Guiaacademica.com se dio a la tarea de consultar a varios expertos académicos de universidades prestigiosas del país, para que dieran su concepto acerca de estos interrogantes. Por ejemplo, ¿hay alguna condición para dar un título de estos?, ¿hay algún tipo de regulación?

Como primera medida hay que entender que estos reconocimientos, como su nombre lo indica, son de carácter honorífico y se entregan en grado de doctor en el área resaltada. También es claro que cualquier persona puede recibirlo porque, al tener este origen, no se necesita que haya terminado o cursado niveles académicos de ningún tipo.

Cantantes, expresidentes, políticos, científicos, artistas y deportistas, entran en la baraja de quienes, según alguna universidad, podrían ser merecedores de un reconocimiento como doctor honoris causa. No se necesita ningún grado siquiera de escolaridad para recibir por parte de una entidad educativa un título de este calibre.

La opinión de las universidades

Carl Langebaek, vicerrector académico de la Universidad de los Andes, aseguró que es un reconocimiento académico a una persona muy destacada en un área, pero también puede ser dado a figuras que hayan contribuido a la sociedad de formas diferentes, por ejemplo, en lo social o lo ambiental.

“Hay grandes universidades en el mundo que le han dado premios a artistas, simplemente porque han sido brillantes en su campo. Hay otras que tienden a ser más exigentes, en el sentido de que solamente se los ganan quienes tengan una trayectoria académica notable”, señaló.

Y aclaró: “Los Andes da, si acaso, un honoris causa cada dos años, y son a personas que tengan un peso académico importante , un impacto en la sociedad. También tenemos en cuenta que haya contribuido a procesos académicos dentro de la institución”.

Por su parte, Oscar Herrera, vicerrector de la Universidad Central, aseveró que estos títulos hay que entenderlos como honoríficos, es decir, que se entregan porque se considera que una persona tiene cualidades o ha hecho aportes tales que ameritan reconocerlo de una forma particular. Se reconoce un trabajo académico o social que haya sido de un nivel tal, que es equivalente a haberse formado como doctor en alguna área.

¿Se usan con fines políticos?

Como hay total libertad para que cualquier universidad pueda otorgar estos reconocimientos bajo sus propios parámetros, puede que se preste para que, más allá de un premio por labores en la academia o lo social, se haga propaganda en vocería de una institución.

En ese sentido, Langebaek aseguró que “uno ve a veces unos títulos de estos que son politizados en el peor de los sentidos. Son universidades que renuncian a su neutralidad política, como debe ser, y las dan por otras razones. Eso por supuesto es devaluar la tarea de las universidades”.

Igualmente, consideró que “hay mucha autonomía; con lo bueno y lo malo que tiene eso. Siempre que se habla de autonomía hay alguien que abusa y otro que no”.

Luis Enrique Nieto, director de Patrimonio Histórico y Cultural de la Universidad del Rosario, dijo que cada universidad es libre de hacer lo que quiera y de conceder sus títulos según sus propias valoraciones.

“Si hay algo en lo que son muy celosas las universidades es en su autonomía. Por eso, se trata de distinguir, según ella, las condiciones que le hacen merecedor de ese título. No debe haber ninguna regulación, salvo la interna en cada institución”, enfatizó.

El Vicerrector de la Universidad Central aseguró que los filtros que tiene cada institución de educación superior también deben ser respetados, y que son ellas quienes deben saber bajo qué merito podrían darlos.

“Esa entidad que otorga el honoris causa, está dando una señal a quien se lo dio. Le está diciendo: ‘quiero que sea parte de mis relaciones fundamentales’; de alguna forma está nombrando a esa persona embajadora de la universidad hacia afuera (…) y eso hace que la cosa académicamente se deteriore un poco”, dijo Herrera.

 

Sebastián Cortés Fonseca

contenido@guiaacademica.com

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