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LUN 12 SEP 2005
Desarrollar nuevas competencias, conocer el entorno empresarial, asumir nuevas responsabilidades y aplicar la teoría a la realidad corporativa son algunos objetivos de las pasantías.
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En Colombia, la mayoría de estudiantes universitarios requieren una experiencia de trabajo para graduarse. En este sentido, las prácticas generalmente marcan el inicio de la carrera laboral de cualquier profesional.

Según los expertos, la idea de estas experiencias es ampliar la visión de los alumnos y estimular sus capacidades para integrar la capacitación al contexto empresarial.

Según Jorge Herrera, vicedecano de la Facultad de Administración en el Politécnico Grancolombiano, se busca ante todo que el estudiante tenga una experiencia vivencial de lo que significa trabajar y, en lo posible, pueda apoyar a la compañía con su formación académica.

En este contexto, Oswaldo Chacón, director de la facultad de Administración de Empresas en la Universidad Externado de Colombia, comentó que más allá de aproximar al alumno a un empleo, las prácticas permiten reforzar competencias profesionales y personales en el escenario real de una empresa.

"Además de adelantar la vinculación a una compañía por un tiempo determinado, la universidad debe realizar una labor de acompañamiento y seguimiento al estudiante, por ejemplo, proponiéndole la elaboración de un trabajo académico en el cual plantee cambios o mejoras para la compañía", agregó.

Lo primero es enfocarse
Los especialistas recomiendan que la persona tenga claras sus fortalezas, capacidades y preferiblemente un plan profesional.

En opinión de Chacón Fiallo, el escenario ideal es que desde el inicio de los estudios se defina el proyecto de carrera. "El alumno debe actuar de forma activa en el proceso de prácticas y no limitarse a los trámites que realice la universidad, sino ser autónomo sobre lo que quiere hacer", puntualizó.

Para este especialista fijar una trayectoria profesional y saber hacia dónde dirigirse enriquece la práctica. "El inicio de la vida laboral puede ser una experiencia muy beneficiosa, porque posiblemente marcará el rumbo a seguir en materia de empleo".

En este sentido, Chacón afirmó que con el fin de acercar a los estudiantes al mundo corporativo, las universidades deben abrir espacios que les permitan a los alumnos conocer empresas y casos reales.

Requisitos formales
Antes de empezar una práctica, el estudiante debe pasar por un proceso de selección similar al de cualquier aspirante a un cargo. De esta manera, las hojas de vida son el primer contacto entre el alumno y la organización.

Bajo esta línea, Mauricio Gutiérrez, administrador Docente de la Facultad de Diseño Industrial en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, comentó que para elaborar un currículo completo, argumentado y estructurado es fundamental tener claro el perfil profesional.

"Un estudiante no puede ser idóneo en todos los campos del conocimiento, por lo tanto tiene que concentrarse en un área y desde ahí desarrollar su hoja de vida. Si cuenta con un interés en el sector productivo puede enfocarse ahí porque ese sería su fuerte", aseguró.

En este sentido, Nelly Muñoz, analista de selección en Copidrogas, recomendó incluir dentro del currículo el departamento en el cual quisiera trabajar el alumno.

"Si un estudiante va a hacer sus prácticas en una compañía es importante que destaque su interés organizacional argumentando, por ejemplo, que enfocó su tesis en esa área. El aspirante debe mostrar en su hoja de vida coherencia entre el campo en el cual quiere desempeñarse, sus intereses y los estudios realizados previamente", concluyó.

Cara a cara
Luego de elaborar una completa hoja de vida, el estudiante enfrenta un encuentro decisivo para su proyección profesional: la entrevista laboral. De acuerdo con la opinión de los especialistas, además de tranquilidad, sencillez y honestidad, el conocimiento de la compañía es vital a la hora de presentarse ante un seleccionador.

"Es necesario que el practicante tenga claros, entre otros datos, cuáles son las características de la empresa, qué productos desarrolla y en qué sector económico se desenvuelve", aseguró Mauricio Gutiérrez de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Por otro lado, Oswaldo Chacón de la Universidad Externado de Colombia opinó que el alumno debe analizar cómo  puede colaborar con el cumplimiento de los objetivos corporativos desde el cargo al que aspira.

Para Claudia Fernández, gerente Nacional de Selección en Movistar, durante la entrevista, es importante que el estudiante manifieste su interés por aprender temas nuevos. Según esta experta, "el practicante debe tener una mente abierta con el fin de adaptarse a la cultura organizacional" y más que presentar notas o certificaciones académicas es necesario demostrar las ganas de aportar a la compañía.

Transición a empleado
El paso de la universidad al mundo laboral implica nuevas responsabilidades para el estudiante que se convierte en practicante, porque debe asumir un papel diferente y aterrizar los conocimientos teóricos a la realidad.

En este sentido, Nelly Muñoz de Copidrogas comentó que al entrar a una compañía el alumno debe demostrar su interés en aportar y no preocuparse solo por cumplir un requisito.

"Durante el pregrado, el estudiante  ha recibido la teoría que otorga unas bases, pero no es suficiente al momento de enfrentar la vida laboral, porque de nada le sirve manejar muy bien los conceptos si no sabe aplicarlos en un contexto corporativo", aseguró.

En opinión de Claudia Fernández de Movistar, una práctica implica disciplina con el horario de trabajo, las normas y los reportes, entre otros aspectos.

"El practicante debe tener un sentido de lealtad hacia la compañía y sobre todo mantener una actitud positiva frente a las experiencias, ya sean buenas o malas", concluyó.

En cuanto a la remuneración, los expertos coincidieron que generalmente un practicante recibe al mes entre uno y dos salarios mínimos legales (de $381.500 a $763.000). Sin embargo anotaron que algunas empresas solo otorgan subsidios o auxilios a quienes realizan pasantías.

 
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