Pese a la profunda necesidad de producir investigación en el país, y de especialistas capacitados para ello, no es mucha la oferta ni la demanda de doctorados.
Según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, en Colombia hay únicamente 1.316 profesores con título de doctorado inscritos en las universidades, y solo 66 programas de doctorado en todo el país.
A su vez, un reciente estudio realizado por el Convenio Andrés Bello (CAB) a finales de 2004, demuestra que Colombia es uno de los países que menos doctores produce y que solamente tiene un 2,2 por ciento de los profesores de planta con doctorado mientras que Chile, con una producción intermedia, tiene 12,5 por ciento y Brasil, con una producción alta en Iberoamérica, tiene un 22,4 por ciento.
De acuerdo con el documento elaborado por el Convenio Andrés Bello, precisamente como un inventario sobre el tema, se concluye que dentro de los países iberoamericanos miembros del CAB, solamente Cuba muestra una tasa de graduación anual por millón de habitantes cercana a la de Brasil.
Los menores números de graduados por año y por millón de habitantes los tienen Perú, Colombia, Panamá, Paraguay y Bolivia, muy por debajo de los promedios para América Latina e Iberoamérica.
Aparentemente, dice el documento, Colombia, Panamá y Perú podrían hacer un mayor esfuerzo en la formación doctoral dentro de cada país.
Y concluye el documento que: es especialmente grave si se tiene en cuenta que el conocimiento se ha convertido en el factor más importante para el desarrollo institucional, social y económico de los países y las regiones.
En efecto, las universidades con programas doctorales de excelencia son hoy en día las depositarias y acrecentadoras del conocimiento que se nutre de la historia y las tradiciones, de la información sistemática sobre el mundo natural y de la experiencia derivada de las creaciones humanas, para buscar nuevas oportunidades de producir bienestar y riqueza para las sociedades a las que sirven, en particular, y para la humanidad en general.
De acuerdo con las normas nacionales, leyes 29 y 30 de 1992 del Ministerio de Educación, los programas de posgrado en Colombia son las especializaciones, maestrías y doctorados, y se consideran como estrategias para profundizar en aspectos técnicos específicos.
En lo que tiene que ver con los doctorados, la ley colombiana es explícita al señalar que éstos se concentran en la formación de investigadores a nivel avanzado, tomando como base la disposición, capacidad y conocimientos adquiridos por las personas en los niveles anteriores de formación.
En opinión del doctor Pablo Leyva, vicerrector académico de la Universidad Central, investigador de la Universidad Nacional, en la que fue por muchos años catedrático, y doctor en ciencias económicas de la Universidad de París,
"en este mundo cambiante y globalizado se requiere de profesionales cada vez más calificados, porque en la educación, como en tantas otras esferas que responden a los cambios mundiales, la globalización influye.
Por ello, la posibilidad de una alta calificación educativa a través de posgrados, especializaciones, maestrías y doctorados, abre un panorama al mercado educativo y laboral".
Pero tomar la decisión de realizar una especialización, incluso una maestría, no suele ser tan complejo como optar por el camino del doctorado, que supone una mayor dedicación, más gastos económicos y disponibilidad de tiempo, vs. la necesidad personal de percibir ingresos en un momento de la vida en la que, por lo general, ya existen responsabilidades familiares.
Para empezar, hay que pensar en una inversión mínima del orden de los 40 millones de pesos, incluso hay universidades en donde el costo de un doctorado puede ascender a 50 millones. También se necesitan tiempo completo y dedicación exclusiva, pues la formación de un doctor significa una investigación a fondo, y además, debe tener ya una formación anterior en algún tipo de especialización o maestría. Es decir, es un camino empinado y arduo al que se va llegando por etapas.
Inversión para el país
Dadas las enormes necesidades que acosan a los países iberoamericanos en todos los niveles de sus sistemas educativos, señala el documento del Convenio Andrés Bello, surgiría la pregunta de por qué invertir una fracción de los escasos recursos disponibles en este nivel, cuando todavía no se ha logrado escolarizar a todos los niños en el nivel de la educación básica y cuando la cobertura, en términos de jóvenes escolarizados, en la educación superior, universitaria y no universitaria, deja mucho que desear.
Esta es indudablemente una preocupación legítima, pero no se trata de sustraer recursos cuantiosos de los otros niveles.
Sin embargo, como opina el doctor Leyva, "
el sistema educativo colombiano está articulado de tal manera que se le da mayor importancia en la inversión a la formación básica y personalmente pienso que se debe tener una inversión estratégica para el país en toda la pirámide educativa, porque no pensar en la inversión de la educación superior, como los doctorados, es como tener casa, pero sin techo".
En este sentido, como señala el estudio Doctorados para la Integración del CAB, muchos de los problemas sociales que enfrentan los países iberoamericanos, entre ellos los relacionados con la baja calidad y pertinencia de sus sistemas educativos, requieren de investigaciones basadas en conocimientos de frontera que solamente podrán ser llevadas a cabo en universidades con estudios doctorales.
En efecto, la naturaleza de las tesis doctorales y la vocación y compromiso de los profesores que las dirigen det
erminan, mundialmente, que sean las universidades con estudios de ese nivel las que en gran medida produzcan el conocimiento original necesario para progresar en el mejoramiento de sistemas tan complejos como el educativo.
"
En la dinámica actual, el país necesita más investigadores, porque cada vez se hace más necesario profundizar en los conocimientos. Hasta hace 40 ó 50 años -indica Leyva-, los profesionales se quedaban con unos estudios universitarios básicos, y de alguna manera la experiencia daba, empíricamente, habilidades. Hoy es indispensable tener refuerzos, profundización de conocimientos".
El camino a seguir
En cumplimiento de las disposiciones emanadas de la Comisión Técnica de Educación del Convenio Andrés Bello, reunida en la ciudad de Cartagena en mayo de 2004, se preparó un programa para la construcción de un espacio común de integración y el mejoramiento de la educación superior en los países CAB con cinco proyectos: Reformas de la educación superior en los países del Convenio Andrés Bello, Fortalecimiento de los sistemas de evaluación y acreditación de la educación superior en los países del CAB, Red de estudios avanzados para fortalecer la integración, Mecanismos de integración de instituciones de educación superior-sociedad (creación, distribución y transferencia del conocimiento) y Fortalecimiento de doctorados y estudios posdoctorales en el espacio CAB.
En este sentido se viene trabajando para la consolidación de un programa que articule universidades, estudiantes y aspirantes a doctorados, tesis de investigación, medios electrónicos y soporte logístico y económico para cada país.
Redacción guiaacademica.com