Un análisis apoyado por el Ministerio de Educación Nacional determinó que la falta de preparación académica de los alumnos es uno de los factores principales de la deserción pregrado.
Entre 1998 y el 2005, a partir de una herramienta informática, el Centro de estudios sobre el Desarrollo Económico (Cede), de la Universidad de los Andes hizo un seguimiento a cerca de 780.000 estudiantes, pertenecientes a 71 instituciones de todo el país.
De acuerdo con los resultados, de cada 100 jóvenes que inician un programa universitario sólo 45 lo terminan. Es decir que el promedio de deserción el país llega al 55 por ciento.
"La causa número uno de abandono es el bajo nivel académico y los vacíos con los que llegan los bachilleres a la universidad. De ahí que la mayoría de casos se presenta en los primeros semestres", aseguró Fabio Sánchez, director del Cede.
En este sentido, las estadísticas que arrojó el software utilizado revelaron que los estudiantes con un alto puntaje en el examen de estado tienen menos probabilidades de desertar frente aquellos que presentan una calificación media o baja. Asimismo se observó que los alumnos destacados disminuyeron en los últimos años, mientras crecieron los de menores resultados.
"Debido al aumento de cobertura, los nuevos universitarios provienen de colegios con poca capacidad técnica y de familias con problemas económicos. Eso significa que las personas que entran a cursar un programa superior están, en general, menos preparadas. Esto implica que las universidades enfrentan un reto inicial y es nivelar a todos los que llegan con falencias desde la educación media", agregó Sánchez Torres.
El director del Cede también comentó que en los últimos tiempos han aumentado los estudiantes pertenecientes a familias de bajos ingresos (entre uno y dos salarios mínimos) hasta llegar a cerca del 35 por ciento del total de universitarios.
El factor económico no es determinante
Este especialista subrayó que el nivel socioeconómico no es determinante en el abandono de una carrera, porque la diferencia entre desertores de mayores y menores estratos es solamente del diez por ciento. De hecho, las personas con baja calificación en el examen de estado desertan en la misma proporción, sin importar sus ingresos.
Por esta razón, Fabio Sánchez, recomendó a las universidades:
- Identificar a los estudiantes en riesgo
- Diseñar programas de actualización que les ayuden a nivelarse para responder adecuadamente a los contenidos del pregrado.
En este contexto, el software desarrollado por la Universidad de los Andes permite a las instituciones conocer qué probabilidad de deserción tiene cada alumno. Cabe anotar que esta herramienta informática es gratuita para las entidades educativas.
"Los programas que diseñan las instituciones para frenar la deserción son muy útiles. De hecho existe un mayor nivel de abandono en aquellas que no cuentan con estrategias definidas para enfrentar esta situación", anotó.
Por su parte, Laura Elvira Posada, vicerrectora Académica de la Universidad de La Sabana, coincidió en que una de las principales causas del abandono en el pregrado es la poca preparación académica de los nuevos universitarios.
"Pienso que se debe hacer un estudio con respecto a las competencias básicas que necesita un bachiller para ingresar a la universidad. Si se determinan esas falencias es posible hacer una recomendación a la educación media para que cubra ese vacío y, así, disminuir el riesgo de abandono", comentó.
De otro lado, Alfonso Solano, director de la Facultad de Arquitectura en la Universidad Javeriana, aseguró que un aspecto importante para analizar el abandono es la falta de orientación profesional, porque generalmente los orientadores de los colegios no están suficientemente capacitados ni conocen a fondo los programas académicos que sugieren.
"Los estudiantes tampoco se interesan por investigar los contenidos de una carrera. Por lo tanto no tienen conceptos claros para tomar una decisión", agregó.
Según este experto una estrategia para disminuir la deserción es brindar a los jóvenes orientación profesional desde el inicio del bachillerato y no limitarla solo a los dos últimos años del colegio. Asimismo recomendó a las universidades desarrollar estrategias como tutorías o programas de acompañamiento para aumentar la permanencia de los nuevos alumnos.
Preocupación generalizada
La incorporación masiva de jóvenes con una débil preparación ha tenido un impacto importante en los niveles de deserción, según una investigación del Centro Interuniversitario de Desarrollo (Cinda) y el Instituto de Educación Superior para América Latina y el Caribe (Iesalc) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ( Unesco).
Este estudio determinó que los gobiernos latinoamericanos sí han alcanzado logros relevantes en el acceso a las universidades, pero no han obtenido los resultados esperados en permanencia de alumnos provenientes de familias con menores ingresos.
Puntualmente, en el caso colombiano, el informe revela que algunos factores que impactan en la deserción son:
- La situación económica
- La poca orientación vocacional, asociada al desconocimiento de los planes de estudio de las carreras.
- Algunas situaciones familiares como cambio de estado civil, embarazo o incluso problemas con la consolidación de la identidad juvenil.
Finalmente, el documento recomienda a las instituciones de educación superior:
- Estudiar permanente las causas de deserción
- Generar una mayor articulación con la educación media
- Mejorar los procesos de orientación profesional, a través de una información completa de los programas académicos.
- Desarrollar programas de apoyo a los estudiantes en riesgo.
Redacción guiaacademica.com