Las capacidades creativas y de análisis de las personas con talento excepcional son reducidas en los contextos de trabajo, lo que afecta sus posibilidades de socialización.
A los 22 años, además de filósofo, Alexander Páez es educador especial, psicopedagogo y cursa una maestría en dirección estratégica y gestión de la innovación. Además es coautor de la política educativa para el departamento de Cundinamarca y adelanta una investigación para llevar las matemáticas y la estadística a la exploración de las ciencias sociales.
Este bogotano desarrolla un proyecto para evitar la deserción académica en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y ha publicado cerca de ochenta documentos en revistas y otros medios especializados.
'La sombra de las leyes' fue el primer libro que presentó Alexander, cuando solo tenía 16 años. Este interés por la filosofía le abrió la posibilidad de tomar clases en la Universidad Nacional de Colombia a los 12 años.
Aunque, en esta institución nunca fue considerado un 'niño talento', su adaptación a los ambientes formativos y laborales se dificultó posteriormente.
Por su condición y experiencia afirma que las personas se predisponen, positiva o negativamente, frente a un talento excepcional cuando no están seguras de lo que saben.
"No he tenido muchos amigos en la universidad, ni en los trabajos en los que he estado. Mi personalidad es muy áspera y algunos no se me acercan porque se sienten intimidados", relató Páez.
A pesar de no ser constante, estas situaciones son vividas por las personas superdotadas, para quienes el desarrollo intelectual no siempre va de la mano con los procesos sociales.
"Cuando detectaron mi condición tenía 10 años y mi edad mental era de un adolescente de 14, pero esto no indicaba que mi madurez fuera la de alguien de esa edad", anotó.
Para Diana Margarita Abello Camacho, coordinadora del Área de Talentos y Capacidades Excepcionales de la UPN. En este sentido, "se debe hacer énfasis en la generación de acciones adecuadas para mejorar la inclusión en ambientes sociales diversos".
En este contexto, la identificación de la excepcionalidad no determina una barrera y, de hecho, puede llegar a ser una fortaleza o representar una excelente carta de presentación para quien la posee en el momento de enfrentarse al mundo laboral.
No obstante, el éxito en un trabajo depende del complemento de habilidades analíticas, creativas, prácticas y emocionales.
Según la experta de la UPN, los talentos excepcionales desarrollan mejor sus competencias para crear y analizar, pero su capacidad al aplicar conocimientos a situaciones reales y de establecer procesos de socialización es inestable y, en ocasiones, limitada.
"Se suelen ver individuos que se sienten más capaces y aptos para ejecutar tareas. Por esto les cuesta trabajo acomodarse a contextos regulados, competitivos y conflictivos, en los que reciben órdenes y se obstruyen sus posibilidades de creación", enfatizó Diana Abello.
Para la especialista, es necesario que los superdotados comprendan que al ingresar a un empleo se inician un proceso de ascenso natural, en el que demostrar el talento vale más que tenerlo. También se requieren tolerancia a la frustración y ajustarse al entorno.
Equilibrio de talento e interés
La población en situación de excepcionalidad no requiere una orientación profesional específica. Sin embargo es aconsejable equilibrar intereses y capacidades en el momento de decidir a qué dedicarse, porque una persona puede tener un talento puntual o contar con habilidades para múltiples campos.
Estudios realizados durante la última década evidencian que si no existe una vinculación con los intereses es factible que haya fracaso en la formación superior y en el ámbito laboral.
Diana Margarita Abello de la Universidad Pedagógica Nacional argumentó que 'etiquetar' a esta población es perjudicial, porque se tienen altas expectativas sobre su desempeño sin comprender su realidad ni cómo manejarla.
"Un niño superdotado tiene los mismos problemas que otro para estudiar. También se equivoca y saca ceros en parciales. Pero si esto pasaba me volvía la noticia del momento", recordó Alexander Páez al hablar de la presión social que vive un superdotado.
Para Abello es urgente identificar y potenciar talentos, sin importar en quién sea, sobre todo cuando en el país no existen políticas claras para detectar de la excepcionalidad.
Redacción Alba Liliana Acevedo Díaz