Aunque muchos afirmarían que la discriminación hacia el género femenino se extinguió hace años, la realidad que se vive sutilmente en la sociedad es otra. Conozca la opinión de dos expertas.
El 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer y más que una cuestión comercial conmemorar el significado actual radica en los hechos que han marcado este día décadas atrás.
Emoción, sentimiento y corazón son frecuentemente algunas de las palabras que evocan la mayoría, al pensar en el actuar femenino.
Si embargo, debilidad es una condición atribuida a las mujeres y mal entendida en algunas esferas.
Aunque varias protestas y movimientos feministas se le han atribuido al comunismo, la verdad es que el capitalismo ha sido sacudido por voces que piden a gritos la igualdad de género para participar en la evolución social activamente.
Un acontecimiento que marcó fuertemente la conmemoración actual de la mujer fue el nombrado incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva York, en donde más de 140 trabajadoras murieron y quienes protestaban por los bajos salarios y las malas condiciones para laborar.
Según datos del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación, los hombres reciben un mejor salario que las mujeres en igualdad de nivel académico.
Por ejemplo, en el caso de un magíster masculino la remuneración es aproximadamente de $ 3¿300.000, mientras la situación femenina es bastante diferente ya que recibe $2¿600.000.
Para María Claudia Peralta, coordinadora del área organizacional de la Facultad de Psicología en la Universidad de la Sabana los salarios desnivelados entre géneros todavía existen porque hay varias creencias culturales como que el género femenino estudia y trabaja por hobby, no para mantener un nivel de vida. Además, que no rinde igual que el hombre.
"En ese sentido, debe demostrar más sus capacidades, asimismo las cifras revelan que son más mujeres matriculadas y graduadas en estudios superiores por lo que se percibe un interés mayor de superación", aclara.
Asimismo, Ana María Araújo, profesora e investigadora del Instituto de Humanidades en la Universidad de La Sabana enfatiza en la obligación que tiene el género femenino para llevar a las organizaciones la capacidad de ver las necesidades humanas, de entender, cuidar a los débiles, necesitados y a quienes requieren guía y apoyo.
"Hacen falta más mujeres en los ámbitos donde se toman las decisiones internacionales, nacionales, laborales. Vale la pena rememorar a la faraona egipcia Hatshepsut, bajo cuyo reinado creció notablemente la agricultura, se fortalecieron las obras de ingeniería consolidando una vida mejor en la ciudad y los campos, y no hubo guerras debido a su gran capacidad conciliadora y diplomática", comenta.
Como concluyeron las expertas lo primero es transmitir y fortalecer desde la academia el concepto de dignidad y respeto por el ser humano sin importar género, raza ni religión y solo en ese momento será posible la paz en la sociedad.
Redacción María Fernanda Garzón Arias
Guiaacademica.com