Hugo Sin, considerado el padre de Internet en Colombia, aseguró que docentes, estudiantes y grupos de investigación colombianos podrán participar en proyectos internacionales.
¿Alguna vez ha querido utilizar verdaderos laboratorios virtuales, sistemas de simulación a distancia, herramientas de 'teleinmersión' y videoconferencias de excelente definición?
Aunque el cine de ciencia ficción ha mostrado el potencial de este tipo de servicios, en el mundo real es necesario desarrollar redes de alta velocidad que permitan transferir, compartir y optimizar grandes cantidades de información.
Desde hace una década, los estados desarrollados de Europa, Asia y América trabajan en la iniciativa con fines educativos y de investigación. Para saber cómo está el país en esta materia, guiaacademica.com habló con Hugo Sin, subdirector Técnico en la Agenda de Conectividad.
Este experto informó que hace pocos días fue aprobada la solicitud del Gobierno nacional de incorporarse a Clara (Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas), un organismo creado en junio del 2003 para integrar el sistema regional de telecomunicaciones tecnología avanzada .
De esta forma, las universidades adscritas a la Red Académica Nacional de Alta Velocidad (que operará a partir de mayo) podrán interconectarse con aproximadamente 700 instituciones de educación superior y centros científicos en diferentes partes del mundo. Una vez esté en funcionamiento, tanto estudiantes como profesores colombianos tendrán la posibilidad de compartir recursos informáticos y participar en proyectos de investigación internacionales.
¿Cuál es la utilidad de las nuevas redes?
Hugo Sin (HS): Al ser de altísima velocidad permiten compartir recursos de almacenamiento y procesamiento de información. Por ejemplo se podría acceder a las bibliotecas que tienen hoy en día los llamados libros de nueva generación que ofrecen grandes niveles de interactividad a través de simulación, videos y otras herramientas.
De otro lado, cuando nos conectemos a estas redes, los laboratorios virtuales estarán disponibles de manera inmediata para nuestras universidades. Esta tecnología es utilizada para capacitación en áreas como medicina porque los estudiantes reciben entrenamiento con bajo riesgo para los pacientes. Sin embargo, hay una infinidad de aplicaciones.
¿Por qué Internet no ofrece estas ventajas?
HS: En Internet no hay garantía sobre la calidad del servicio, porque esta característica depende del nivel de uso que haya en determinado momento. Podemos encontrar congestión o tráfico y además hay mucho flujo de información que no necesariamente es de interés para los académicos. En las redes de nueva generación está situación está controlada con los estándares que se han implementado.
¿Cómo vincularon a las universidades?
HS: Lo primero que hicimos fue decirle a las universidades y a los centros de investigación que se organizarán para desarrollar redes regionales. Ya tenemos en operación las de Cali, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y este mes entra la de Medellín. También hay trabajos adelantados en Popayán, Armenia y Manizales. La Agenda Conectividad participó uniendo al sector académico y así logró conformar la red nacional. En mayo esperamos que los enlaces estén activos para que a más tardar en junio o julio podamos contar con una conexión internacional.
¿Cuál será el impacto educativo?
HS: Lo interesante es que el sector académico aprovecha y cambia rápidamente los paradigmas cuando tiene nuevas herramientas. Ya ha pasado y se ha demostrado en Colombia con la incorporación de la supercomputación y redes como Internet. A corto plazo tendremos mayor participación de nuestros ciudadanos en foros y grupos de investigación internacionales.
¿Cuánto se invertirá en el proyecto?
HS: En este momento tenemos destinado alrededor de $2.600 millones, pero hemos solicitado más recursos al Gobierno para los años siguientes. Por parte del sector privado no contamos aún con apoyo de manera directa, pero creemos que una vez el proyecto esté en marcha tal vez haya colaboración.
Antecedentes
Según Hugo Sin, en 1995 la National Science Foundation decidió no hacer más aportes a la columna académica de Internet (Nsfnet) para enfocar todos los recursos a las redes de nueva generación y al desarrollo de aplicaciones que aprovecharan estas plataformas.
A partir de ese momento, los países del primer mundo empezaron a crear proyectos que se ajustarán al reto tecnológico. Sin embargo, la mayoría de naciones latinoamericanas no contaba con el presupuesto necesario para hacer parte de la iniciativa.
Por esta razón, en el 2003, la Unión Europea establece el programa Alice (América Latina Interconectada con Europa) y delegó en una entidad llamada Dante la implementación de una red de alta velocidad para comunicarse con los sistemas del Viejo Continente.
Para organizarse y unir esfuerzos, los países latinoamericanos conforman Clara, un sistema del que hace parte Colombia desde hace dos semanas gracias a la gestión de la Agenda de Conectividad.
Redacción guiaacademica.com