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LUN 28 ENE 2013
Médicos del país compiten por cupos en distintas ramas. El sistema de salud y registros calificados impiden que la oferta se amplíe.
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 En Colombia, la oferta en especializaciones es una ventaja para profesionales que desean mejorar su perfil laboral y sus condiciones salariales. Sin embargo, para los graduados en medicina, las alternativas no son tan amplias, porque el número de posgrados no iguala la cantidad de egresados.

“Actualmente hay más de 50 instituciones que promueven el programa, es decir que al año hay 2.500 titulados en esta carrera, por tanto, de cada 10 médicos generales, máximo dos tendrán acceso a un estudio posgradual”, explica Juan Carlos Sánchez, director de la División de Posgrados y Formación Avanzada de la Universidad El Bosque.

El experto añade que el acceso a programas especializados depende de múltiples factores, entre los que se destacan: demanda, cantidad de instituciones que los ofertan y escenarios de práctica (uno de los mayores obstáculos para admitir más profesionales).

“El flujo de aspirantes siempre será mayor que el de cupos disponibles. Esto supone que los mecanismos de selección usados por las universidades son de alta exigencia académica y de complejo trámite”, asevera Sánchez.

Por otro lado, Ricardo Rozo Uribe, director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), explica una de las principales coyunturas que aqueja al sistema:

“La sala de salud de la Comisión Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Conaces) y la Comisión Intersectorial de Talento Humano en Salud (Ministerio de Educación Nacional (MEN) y Ministerio de Salud y Protección Social) no permiten que las facultades de medicina acreditadas por su alta calidad puedan determinar autónomamente sus cupos, lo que frustra al sistema mismo y a los estudiantes en su deseo de especializarse”.

 

Ardua preparación

Una de las herramientas que las academias usan para realizar los filtros de selección consta de pruebas que los alumnos deben pasar hasta obtener un puesto de trabajo. Según datos de la Universidad El Bosque, por cada médico que ingrese a un posgrado habrá, en promedio, 30 que no lo logren.

“No sólo se trata de presentar un examen de admisión, también hay que realizar cursos de preparación; cada uno dura alrededor de un mes y cuesta 1’500.000 pesos. Muchos médicos optan por realizar entre dos y tres al tiempo por el nivel de complejidad de las preguntas consignadas”, cuenta Eleni Paredes Blandón, médica General de la clínica Magdalena de Bogotá.

“La mejor manera de establecer un filtro será con la valoración académica de los aspirantes, esto se traduce en el alto nivel de complejidad de las evaluaciones de ingreso y, en algunos casos, de las pruebas siguientes”, asegura Mary Bermúdez, decana de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana.

Sin embargo, existen programas más demandados que otros. Por ejemplo, los médicos quirúrgicos están en primer lugar, seguidos por medicina interna, pediatría, ginecología obstetricia y cirugía general.

La especialista agrega que los sitios de práctica donde los estudiantes hacen sus rotaciones son escasos, lo cual influye en la poca oferta. “Cada especialidad necesita de un espacio idóneo para asegurar la excelencia académica. Colombia requiere mejorar el sistema de salud que tiene vínculo directo con la academia”.

 

Pocos cupos, ¿a qué se le atribuye?

1. A varios programas acreditados por el MEN se les venció el registro calificado (principal permiso para funcionar) razón por la que ciertos posgrados reciben más solicitudes.

2. El acceso a recursos tecnológicos en las residencias es exigente y requiere formación de la más alta complejidad, por tanto, las instituciones hospitalarias deben ser de primer nivel y Colombia apenas está construyendo un camino en este sentido.

3. No se puede tener residentes sin ocupación. La práctica supervisada es fundamental en estas especializaciones; entre menos personas, mejor es la atención.

4. Los médicos nacionales, al obtener reiterativamente un ‘no’ como respuesta, acuden a posgrados en otros países que, en general, no mantienen los estándares de exigencia académica de Colombia.

Por: Vanessa Sánchez Restrepo

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