Las universidades colombianas se debaten entre posiciones a favor de la conservación de la vida y la libertad para elegir si se quiere detener la gestación.
Hablar de temas como la diversidad sexual, la eutanasia o la legalización de las drogas generan diferentes posiciones y discursos al interior de la sociedad, expresiones que en algunos casos se convierten en grandes movilizaciones de apoyo o rechazo a estas situaciones.
Algunas de estas posturas que tienen gran incidencia en los imaginarios y prácticas de las personas nacen y se desarrollan al interior de la academia.
Uno de estos temas que siempre genera opiniones encontradas es el del aborto, situación que en Colombia representa el 24 por ciento de los embarazos según un estudio adelantado por Profamilia.
Aunque cabe resaltar que a pesar de estas cifras, no se puede hablar a ciencia cierta de unos datos oficiales que den cuenta de esta realidad, dado el gran número de procedimientos que se hacen desde la clandestinidad.
Ante esta perspectiva y motivadas en la mayoría de los casos por la Sentencia que en 2006 despenalizó la practica del aborto en tres casos especiales (cuando la salud y la vida de la madre están en peligro, enfermedades o disfuncionalidades en el feto y para casos de violación) desde las universidades se viene haciendo un proceso de formación para que los estudiantes tengan un criterio respecto al tema.
Para Marco Julián Martínez, antropólogo del Grupo de Desarrollo Estudiantil en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), antes de abordar el tema del aborto como tal se debe trabajar en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos que tiene toda persona.
"En esta medida se fomenta la autonomía, la equidad de género, las relaciones sexuales responsables, conscientes tanto del placer como de la reproducción. El aborto entraría a ser parte de una dimensión más que contemplarían los estudiantes, de acuerdo al juicio que se hayan formado frente al tema y a lo que quieren para su vida", asegura Martínez.
Por su parte Brenda Rocha, coordinadora de Programas del Instituto de la Familia en la Universidad de la Sabana explica que el mensaje que se maneja en la institución se enfoca hacia el derecho a la vida, como garantía que cualquier ser humano está en la obligación de proteger, aunque aclara que en ningún momento se condiciona a los alumnos a pensar de tal manera.
"Les damos argumentos con un soporte científico, moral y ético. Este es un tema que es transversal en todos los programas académicos, la idea es que se enteren de la verdad de las cosas sin dejarse llevar por el consumismo y el hedonismo sexual" enfatiza la investigadora.
En este punto Sandra Patricia Mazo, coordinadora de Católicas por el Derecho a Decidir, organización que trabaja en defensa de las mujeres, afirma que en la mayoría de universidades se les está dando una visión sesgada del tema tomando en cuenta solo la parte religiosa, dejando de lado el tema de los Derechos Humanos y la posibilidad que toda persona tiene de elegir frente a su reproducción y su sexualidad.
"Hay que empezar a entender que esto pasa por una serie de circunstancias económicas, educativas, comunicativas y de acceso a salud, que hay que empezar a mirarlo desde un aspecto más humanista y menos de criminalización y estigmatización, es un problema de la sociedad misma" expresa Mazo.
Por esta razón tanto ella como Marco Julián de la UPN, opinan que lo más importante es dotar a los estudiantes de suficiente información para que conozcan los diferentes discursos alrededor del aborto y así construyan su propio criterio, sean capaces de reflexionar y decidir por sí mismos.
Finalmente, los tres expertos consideran que hay una necesidad de convertir esta situación en un tema de política pública que involucre como principal elemento a la educación para que la sociedad se informe adecuadamente, con lo que se reduciría el tema de los embarazos no deseados, los abortos clandestinos y lo principal que cada quien tome la posición que mejor le parezca.
Redacción Andrés Quintero
Guiaacademica.com