Descubrir y desarrollar capacidades y gustos, serán claves durante la universidad y la vida profesional. ¿Cómo motivar su búsqueda?
Hoy en día, además de los conocimientos que genera el colegio y la universidad, se tienen muy en cuenta las habilidades individuales, hoy llamadas competencias, y relacionado con su desarrollo, se encuentran los gustos que tiene cada persona por actividades específicas.
Las competencias hablan de un valor agregado con el que cuenta cada individuo que lo diferencia de los demás. En la medida en que la persona se haga consciente de sus potencialidades y se enfoque en su desarrollo, más posibilidades tendrá de elegir una carrera y triunfar en ella.
Para Juliana Ojeda, psicóloga de Promoción y Divulgación Universidad del Rosario, descubrir las propias capacidades "es un proceso que comienza desde la infancia, de aprendizaje y desarrollo".
Por ello, la presencia de padres y profesores, desde los primeros años de colegio es determinante. Los gustos e intereses que la persona demuestra desde los primeros años, se potenciarán en sus actividades diarias: los deportes, la lectura y los hobbies hablarán de esas capacidades que puede desarrollar en el tiempo.
Sin embargo, es importante trazar el límite entre el rol de los padres y los hijos.
"Lo ideal es que los papás sean cooperativos, que no se impongan, que respeten la individualidad de sus hijos, que infundan mucha seguridad para afrontar los obstáculos de la vida universitaria y así la decisión de qué carrera elegir", afirma Ojeda.
Por otro lado, la especialista asegura que el estudiante debe asumir las riendas de esta búsqueda, incluirlos en su proceso, informándoles sobre sus avances e intereses.
"Nosotros hablamos con padres todos los semestres y es clave que tengan una escucha sincera, en donde los hijos puedan hablar acerca de sus aspiraciones sin miedo", asegura la psicóloga debido a que es muy frecuente que los papás generen mayor influencia de la debida y los hijos se inscriban en la carrera que no quieren realmente.
Tanto la indiferencia como la presión por intereses individuales, afectan al joven y lo más probable es que en algún punto de la carrera decidan abandonarla, generando además de angustia, pérdidas económicas y oportunidades en el mercado laboral a corto plazo.
"Los padres llegan con la intención de cambiar de idea a sus hijos por diferentes razones; deben contar con una escucha auténtica que busque comprensión", Juliana Ojeda de la Universidad del Rosario.
Por ello, la comunicación con los hijos desde temprana edad reducirá los riesgos de equivocación, incrementará la confianza en su relación con ellos y evitará que en los años de adolescencia, en que deban elegir una carrera, la rebeldía afecte el proceso.