Pocas mujeres son rectoras en universidades colombianas

Pocas mujeres son rectoras en universidades colombianas

Aunque el número es bajo, algunos destacan el camino que están labrando por la igualdad.

En tiempos donde la equidad de género toma más relevancia, las universidades colombianas afrontan un hecho debatible: de 52 universidades acreditadas de alta calidad por el Ministerio de Educación, únicamente cuatro mujeres ocupan cargos de rectoría.

María Clara Rangel, en la Universidad El Bosque; María Victoria Mejía, en el Instituto Tecnológico Metropolitano (Medellín); Cecilia María Vélez, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y Dolly Montoya, en la Universidad Nacional, son quienes a la fecha ocupan cargos de dirección máxima en entidades educativas de educación superior.

 

Una revolución silenciosa

En general, el sector académico tradicionalmente ha sido liderado por hombres, sin embargo, cargos como el de las vicerrectorías o el liderazgo de ciertas facultades durante muchos años les han abierto la puerta a las mujeres a nuevas posibilidades de posicionamiento en las universidades.

Según le dijo Cecilia María Vélez a guiaacademica.com, “en los últimos años he visto que han crecido las rectoras en las universidades. Es algo que ha pasado en esta revolución de género que se ha hecho en el país, es como en todo que van llegando las mujeres a los niveles más altos. Eso ha tomado tiempo, pero yo creo que se está dando”.

 

Claudia Lugo, coordinadora académica de la maestría en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado e investigadora en temas de género, igualdad y desarrollo,

dijo que el hecho de que tan pocas mujeres sean rectoras en las universidades colombianas no es sorpresivo. Considera que es el reflejo de la sociedad colombiana, pero aseguró que desde hace unos años todo viene cambiando.

 

Por su parte, María Clara Rangel, primera rectora de la Universidad El Bosque en 41 años, dijo que el progreso se ha venido dando muy rápido en los últimos años y que solo el tiempo y la buena preparación académica garantizan en el mediano plazo puestos de privilegio para las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.

 

“Evidentemente se ha notado con el transcurrir de los años una gran dificultad para las mujeres en asumir cargos directivos, por el estigma que existe acerca de las capacidades de liderazgo para la toma de decisiones”, manifestó.

 

Rangel también aseguró que las mujeres deben formarse y demostrar las capacidades intelectuales que tienen, y para esto hay que generar los espacios de participación para posicionarse, y ejercer el cargo con la rectitud, responsabilidad y compromiso que implica.